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La contaminación del agua en Gaza alcanza niveles catastróficos

Muhammad Abu Shamala, un funcionario de la planta depuradora de agua de Jan Yunis, describe la situación como “catastrófica”. “La contaminación de nuestros recursos hídricos ha alcanzado niveles alarmantes y la salinidad del acuífero subterráneo sigue aumentando”, añade. Isra Saleh el-Namey, corresponsal en la Franja de Gaza www.electrointifada.net

Tiene 34 años y se disponía a hacer la colada en su casa cuando se quedó sin agua. Su hijo Ahmad, de 11 años, por si no hubiera tenido suficiente con haber pasado el día entero en el colegio, tuvo que recorrer como una docena de veces la distancia de aproximadamente medio kilómetro, tanto de ida como de vuelta, que les separa del camión cisterna, situado en el ayuntamiento de Jan Yunis, donde viven, para coger cubos de agua. La colada no se podía quedar sin hacer.

Para esta madre y su hijo, esta situación se ha convertido en rutina. “Por norma, no hay agua durante el día”, le confesó Abeer al The Electronic Intifada. “Para mi hijo es agotador seguir de esta manera, llenando un cubo de agua y cargando con él 400 metros.”

Los frecuentes cortes de electricidad en Gaza imposibilitan el suministro de agua potable a las viviendas durante todo el día. Ante esta situación, la Franja de Gaza vive la proximidad del verano como una amenaza: la crisis de escasez de agua a la que se enfrenta se ha agravado debido a los repetidos ataques militares israelíes y al bloqueo que sufre desde hace diez años.

Muhammad Abu Shamala, un funcionario de la planta depuradora de agua de Jan Yunis, describe la situación como “catastrófica”. “La contaminación de nuestros recursos  hídricos ha alcanzado niveles alarmantes y la salinidad del acuífero subterráneo sigue aumentando”, añade.

Las Naciones Unidas han declarado que los palestinos de Gaza consumen de mediamenos de la mitad del mínimo de 100 litros de agua por persona al día recomendado por la Organización Mundial de la Salud. A modo de contraste, los colonos israelíes que habitan en la Cisjordania ocupada usan 369 litros por persona al día.

Medidas contra la crisis

La localidad de Jan Yunis no tiene la capacidad de hacer frente a la preocupación creciente de sus habitantes: no cuenta ni con las infraestructuras necesarias ni con los medios para llevar a cabo las reparaciones pertinentes. Los materiales para construir o reparar lo que necesitan para solventar esta situación son o muy difíciles o imposibles de importar debido al sitio impuesto por Israel.

“La situación empeora aún más en verano”, expresa Abeer Abu Nimer. “Es por esto por lo que tenemos que prestar más atención en la manera en la que utilizamos el agua”. Las autoridades, que tienen las manos atadas, con regularidad lanzan campañas de información para ayudar e instar a la población a ahorrar agua. Abu Shamala cuenta que “intentamos crear conciencia sobre los recursos hídricos de los que disponemos y de que deben usarse con cuidado porque, de lo contrario, las generaciones futuras van a pagar un precio muy alto por ello.”

Eitaf Harb está convencida de que el agua de Gaza no es apta para el consumo  humano.

La joven de 31 años se mudó hace tres años a Jan Yunis al casarse. Desde entonces, ha empezado a padecer irritaciones cutáneas y está convencida de que es por el agua que usa al bañarse.

No apta para el consumo humano

Harb nació en el Golfo Pérsico y empezó a notar las reacciones de su piel a los dos meses de llegar a la Franja de Gaza. Le mostró las manchas marrones, que nunca antes había tenido, de sus brazos y piernas a la periodista de The Electronic Intifada. Debido a que ha vivido fuera de Gaza, es más consciente de la calidad del agua en estas tierras.

“El agua salada no puede utilizarse con total seguridad para bañarse o, incluso, para lavar los platos”. El agua de Gaza está peligrosamente contaminada, situación que solo ha empeorado con los bombardeos israelíes. El agua contiene tales niveles de cloruro y nitratos que las Naciones Unidas estiman que el 96% de esa agua no es segura para su consumo. La mala calidad de los recursos hídricos, también, se ha visto afectada por la falta de un sistema de alcantarillado adecuado. Las aguas residuales no se tratan y van directamente o al mar, cerca de la costa, o a las fosas sépticas. En ambos casos, se filtra en el único acuífero subterráneo que tiene Gaza. Las autoridades de la Franja son incapaces de traer los materiales necesarios para construir una red de saneamiento apropiada debido al bloqueo de Israel.

Yasser al-Shanti, el director del Departamento de Recursos Hídricos de Gaza, culpa directamente a Israel por el empeoramiento de la calidad del agua potable. Los bombardeos israelíes destruyeron varias plantas depuradoras (tanto depuradoras privadas como públicas), que se encargaban del tratamiento de las aguas residuales y  de suministrar agua potable limpia. “Disponemos de más de un centenar de plantas desalinizadoras, pero muy pocas funcionan plenamente debido a los daños ocasionados durante el último conflicto en 2014”, contó al-Shanti a The Electronic Intifada. La presencia de plantas de desalinización privadas es otro quebradero de cabeza para las autoridades pertinentes; ya que, no están debidamente reglamentadas y, por tanto, potencialmente, suponen un riesgo. Los funcionarios advierten con  regularidad a la población de Gaza de que no compren agua procedente de estas plantas.

Infraestructura tambaleante

Al-Shanti estima que alrededor de 778 pozos subterráneos sufrieron daños durante los ataques de 2014, de los cuales solo se han reparado 162. Es muy difícil proporcionar una cifra exacta porque muchos de estos pozos son de gestión privada. Israel ha prohibido la entrada en el territorio de los materiales necesarios para realizar la mayor parte de las reparaciones urgentes. Además, reveló que aproximadamente se pierden 100 millones de litros cúbicos al año por las malas infraestructuras. Las lluvias  invernales podrían haber llenado los embalses si se hubiera contado con la infraestructura adecuada; por el contrario, según datos de al-Shanti, el 60% del agua procedente de estos chubascos simplemente se filtra al mar.

Además, para agravar el problema, la disminución de las tierras de cultivo y el crecimiento de las zonas habitadas provoca que se seque el terreno de tal manera que le resulte imposible absorber el agua de lluvia. “Mientras sigamos consumiendo agua de nuestros embalses, el agua seguirá haciéndose más salina. Debería rellenarse, pero desafortunadamente no funcionan así las cosas”, declaró al-Shanti.

Para mitigar la crisis, la Franja de Gaza compra un extra de 5 millones de litros cúbicos de agua al año a Israel, duplicando su capacidad de suministro. No obstante, el embalse

de al-Muntar, construido con el propósito de almacenar el agua extra, fue destruido en el 2014 por los militares israelíes; por lo que Gaza no es capaz de utilizar esta cantidadtotal de agua de la que dispone, según afirmó al-Shanti. “Nuestras instalaciones no pueden almacenar toda la cantidad de agua que compramos a un elevado precio. Esto se debe a que deberíamos tener unas infraestructuras  desarrolladas y preparadas para absorber estas cantidades de agua suministradas.”

Traducción Silvia Melón (SODEPAZ)

Referencia

https://electronicintifada.net/content/water-pollution-reaches-catastrophic-levels-gaza/16616

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